Star Wars Day: la fuerza que se convirtió en fiesta pop el 4 de mayo

Cada vez que llega el 4 de mayo, media internet escribe "May the 4th be with you" y la otra mitad no entiende muy bien por qué. Si perteneces al segundo grupo, este post es para ti. Y si perteneces al primero, te va a gustar saber que esta costumbre empezó de una forma mucho más mundana de lo que la saga merece.
El juego de palabras que empezó con Margaret Thatcher
La mayoría de la gente asume que la asociación entre el 4 de mayo y Star Wars surgió de forma natural cuando se estrenó la primera película, en 1977. No es exactamente así. La conexión registrada más antigua apareció dos años después. El 4 de mayo de 1979, Margaret Thatcher ganó las elecciones generales en el Reino Unido y asumió el cargo de primera ministra. El London Evening News publicó un anuncio de felicitación que decía: "May the Fourth Be With You, Maggie. Congratulations."
El juego de palabras funciona en inglés porque "force" y "fourth" suenan lo bastante parecido como para arrancar una risa instantánea a cualquier hablante nativo. En español el chiste pierde la gracia en la traducción, "que la cuarta te acompañe" no tiene el mismo encanto. Pero eso no impidió que el mundo adoptara la fecha.
Durante años el juego de palabras circuló en clubes de fans y foros antes de explotar en las redes sociales en los años 2000. En 2011 tuvo lugar la primera celebración oficial organizada, en el Toronto Underground Cinema, en Canadá. Lucasfilm y, después, Disney, adoptaron la fecha y la transformaron en un evento institucional. Hoy es la fiesta pop más curiosa del calendario: no tiene origen en ningún estreno, no tiene una fecha conmemorativa histórica de la franquicia. Nació de un anuncio de un periódico británico sobre una elección.
Una apuesta de 32 salas que cambió el cine
El 25 de mayo de 1977, Star Wars: Episodio IV — Una nueva esperanza se estrenó en apenas 32 salas de cine en Estados Unidos. Treinta y dos. La 20th Century Fox no apostaba fuerte por la película. El propio George Lucas estaba tan convencido de que iba a fracasar que pasó el día del estreno de vacaciones en Hawái con Steven Spielberg, que terminaba de rodar Encuentros cercanos del tercer tipo.
Lo que ocurrió fue lo contrario. Se formaron colas por las manzanas. En semanas la película estaba en cientos de salas. Destronó a Tiburón como el mayor éxito de taquilla de Norteamérica en solo seis meses, recaudando más de 220 millones de dólares en su estreno, algo así como 1.000 millones en valores actuales.
La jugada más inteligente de Lucas no fue creativa. Fue financiera. Renunció a su salario como director a cambio del 40% de la taquilla y de todos los derechos de merchandising y de las posibles secuelas. El estudio aceptó sin pensarlo dos veces, porque nadie imaginaba que unos muñecos de plástico de una película de ciencia ficción fueran a valer algo. Esa decisión se estudia en facultades de negocios hasta hoy. El merchandising de Star Wars generó miles de millones de dólares en ingresos en las décadas siguientes, muy por encima de cualquier recaudación en taquilla.
Lo que Star Wars le hizo a la ciencia ficción
Antes de 1977, la ciencia ficción en el cine era casi siempre sombría, hermética o dirigida a un público adulto y paciente. 2001: Una odisea del espacio es una obra maestra, pero no es el tipo de película que te hace sentarte a los diez años y quedarte boquiabierto durante dos horas. Star Wars cambió ese paradigma.
Era aventura, color, humor y personajes con motivaciones claras. Era un western, una épica samurái y una fantasía medieval, todo a la vez, solo que en el espacio. La estética creada por Lucas, influida por las pinturas de Ralph McQuarrie, los cómics de Alex Raymond y, directamente, el robot Maschinenmensch de Metrópolis de Fritz Lang, redefinió cómo podía verse la ciencia ficción en una pantalla.
C-3PO es una referencia directa al robot de Metrópolis de 1927. Lucas nunca lo ocultó. Y lo que tomó prestado de la tradición clásica, lo devolvió multiplicado a todo lo que vendría después, de Blade Runner a Matrix, de Dune a Guardianes de la Galaxia. El ADN visual de media Hollywood pasa por aquellas 32 salas de mayo de 1977.
Crecer con Star Wars
Yo no vi el Episodio IV en el cine en 1977, era demasiado joven para eso. Pero recuerdo el VHS en casa, la apertura con esa fanfarria de John Williams, esas letras amarillas deslizándose por la pantalla oscura antes de que apareciera ninguna imagen. Era una sensación distinta a cualquier cosa que hubiera visto hasta entonces. La de que el universo era vasto y que cualquier cosa podía pasar en él.
Hay algo en la música de Star Wars que es casi pavloviano. Escuchas los primeros cuatro compases y ya sientes que estás a punto de ver algo importante. Williams creó una de las pocas bandas sonoras cinematográficas que funcionan sin imagen: la partitura de 1977 se sigue tocando en conciertos de todo el mundo, décadas después. Es el tipo de obra que trasciende su contexto original.
La galaxia en 2026
El universo Star Wars sigue expandiéndose. The Mandalorian and Grogu llega a los cines el 22 de mayo de 2026, la primera vez que Din Djarin y Baby Yoda pisan la pantalla grande después de años en las series de Disney+. Es el tipo de estreno que hace que Star Wars Day parezca colocado estratégicamente en el calendario.
En casi cinco décadas, la franquicia pasó por ciclos inevitables: las precuelas que dividieron opiniones, la trilogía secuela que hizo lo mismo, las series que recuperaron parte del encanto. Pero cada 4 de mayo, sin importar qué se haya estrenado antes, pasa lo mismo: fans de tres generaciones distintas celebrando la misma franquicia al mismo tiempo. El abuelo que la vio en el cine en el 77, el padre que creció con el VHS y el hijo que la descubrió en Disney+. Eso es difícil de construir. Lucas lo construyó.
Si vas a sentarte a maratonear algo hoy, la secuencia canónica empieza por el Episodio IV — Una nueva esperanza y llega hasta el VI. O, propuesta herética pero válida, empieza por Rogue One, que sirve de entrada perfecta a Una nueva esperanza y es, en opinión de mucha gente, la mejor película del universo expandido. Pero eso es debate para otra sesión.
May the 4th be with you.
Si te gusta la ciencia ficción más allá de las grandes franquicias, tenemos el post sobre Metrópolis de 1927, la película que, sin querer, le dio forma a C-3PO y moldeó el imaginario del sci-fi moderno. Y si quieres entender cómo la ciencia real alimenta lo mejor del género, vale la pena el post sobre los 36 años del Hubble y el sci-fi que inspiró.




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